Flojera o pereza
El punto en la escritura significa el final de una oración, párrafo o texto. Nos permite separar ideas para lograr mejor comprensión. En el lenguaje hablado, usamos el punto de forma imaginario; dejando espacio entre una idea y otra. Hacemos más larga la pausa para cambiar de tema o finalizar. Cuál es el punto, preguntamos si prolongan la charla, no concluyen o no se entiende. Hemos venido incorporando a nuestro vocabulario la imposición punto y final para resaltar el cierre de una conversación, y si estás de acuerdo o no; no se hable más del tema. ¡Ah, para aclarar mejor las cosas, vamos a ponerle el punto a la i!
Que pequeño es un punto en el espacio. La psicología estudia, cómo nuestros sentidos responden a los entornos donde vivimos: vivienda, trabajo, personas y animales que nos rodean. Los lugares que frecuentamos influyen en el cerebro y afecta nuestras emociones, comportamiento y percepciones. ¿Cuáles de estos espacios provocan emociones negativas (irritan, alteran, perturban) y por qué?
Podemos cumplir tareas y responsabilidades teniendo baja conexión emocional (laboral), mentalizados en la necesidad de ingreso (dinero) como medio de sustento; son aquello oficios o trabajos que no agradan. ¡Donde no pertenecemos!
El sentimiento de pertenencia en el hogar y familia son esenciales para desarrollar cercanía, autoestima y seguridad emocional. Incluyen comunicación abierta, participación activa para desarrollar empatía y establecer metas como valores compartidos. Construir un hogar, un ambiente familiar saludable, que brinde crecimiento, paz y armonía, permite bienestar emocional para todos.
El aprendizaje comienza desde la infancia y se extiende a lo largo de la vida. Desde el habla y la comunicación, las normas de convivencias y los valores ético moral.
Una amiga comentaba “tengo dos hijas y les hablo clarito a las dos de la misma forma”. Que edades tienen, pregunté; 13 años la mayor y 7 años la que le sigue. La menor solo piensa en juegos y es su edad; le comenté; te escucha, pero estoy seguro qué no te comprende; para qué explicarle como usar toallas sanitarias, sin aún no tiene menstruación. Mientras que la mayor, debes acompañarla en su desarrollo hormonal, cuidado sexual y amistades. Es más vulnerable por ser ingenua y curiosa.
Cada actividad debe ir acorde a la edad. Necesario comprender que el individuo debe quemar etapas, no podemos presionar con adelantar ni tampoco permitirnos retrasar su desarrollo, crecimiento y madurez.
Indiscutiblemente repetimos patrones de crianza y los ajustamos a la actualidad. Cada quien, escoge y decide cómo criar a sus hijos. Hay patrones modernistas, sobre protectores y pasivos o neutrales. Unos aceleran el proceso, otros no logran ver a sus hijos crecer. Mientras que los pasivos/neutrales con sus indecisiones, sentimiento de lástima, falta de esfuerzos y resistencia para hacer, influyen en el comportamiento, desarrollo de la empatía, adaptabilidad y responsabilidad de la crianza.
La poca energía, entusiasmo, motivación o disposición para realizar tareas; el mal hábito de postergar responsabilidades laborales, académicas o del hogar; el poco interés en participar en actividades y escoger la comodidad en lugar de esfuerzo; es un estado en el que la inercia y la pasividad dominan.
El descanso y la relajación son necesarios para recargar energías y mejorar el bienestar, pero un descanso excesivo y despreocupado se transforma en flojera o pereza. No es un defecto moral, es parte de nuestra vida y puede ser causado por agotamiento físico o mental, dificultad para conciliar el sueño, mala alimentación; depresión, estrés, ansiedad, miedo al fracaso o por falta de objetivos claros.
La biología se plantea si la pereza es innata o adquirida, y sugiere que está relacionada con la regulación de neurotransmisores en el cerebro, que influyen en la motivación y la recompensa.
Ajustarse a la actualidad por conveniencia o comodidad; viveza criolla de esperar que otros hagan el trabajo que nos corresponde. Ocurre en los estudios con mucho éxito, también en diferentes áreas de trabajo y ocurre en el hogar, así de cerca con un hermano, hijos o parejas.
Para que la comodidad de un individuo acontezca debe existir uno o varios facilitadores y son aquellos que se ocupan o sacrifican por cumplir las tareas. Las razones son muchas y van desde la vergüenza por evitar recibir visitas con la casa desordenada. Temor por reprobar un proyecto de investigación escolar o universitaria. El cumplimiento de objetivos para evitar sanciones o reclamos en el área de trabajo. Tener lástima o pena ajena de levantarles temprano para que ayuden. ¡Es que necesitan dormir!
Efectivamente mientras están niños o jóvenes les facilitamos o mejor dicho le hacemos cómodo su proceso de crecimiento, y efectivamente no nos molesta. Todo cambian cuando crecen (adultos) y conservan la misma actitud. Justo ahí logramos ver y sentir que sí causa molestia. No son ingenuos, simulan desconocer el malestar, porque desde pequeños lo hacen igual.
Ahora bien, facilitar la labor a un equipo, sea de estudio o trabajo en lo laboral, es evidente que molesta, pero ligeramente pasajero. La molestia se torna permanente y aguda cuando la comodidad viene acompañada de la pareja.
Optar por un comportamiento opuesto puede ayudar a regular las emociones en busca de equilibrio, nos es otra cosa, que la igualdad de condiciones. Todos involucrados en sacrificio, esfuerzo y colaboración, a la vez que todos necesitamos del descanso y la relajación. En pocas palabras dejar de ser facilitadores.
Antes de ponerlo en práctica, debemos prepararnos psicológicamente a no declinar. Visualizar y aceptar las fallas, los desórdenes, incumplimiento de objetivos, colapso parcial. Puede ocurrir que el personaje cómodo, inicie el proceso de incorporación o que surjan nuevos facilitadores.
Debemos construir un hogar, un ambiente familiar saludable, que brinde crecimiento, paz y armonía, con bienestar emocional para todos. Si nuestros sentidos responden a los entornos donde vivimos; intenta entonces colocarle el punto que le falta a la oración.
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