Mi querido Max
Luisanny fue dada de alta, había logrado subir las plaquetas y recomendaron contacto con animales para crear anticuerpos; no descuidar la alimentación y mantener una observación constante.
Festejamos la vida dando testimonio como muestra infinita de gratitud a Dios. Salimos a pasear, necesitábamos superar el trauma de muchas cosas juntas; el cierre de la Panadería, la enfermedad y las deudas. Los fines de semana visitábamos el Parque Zoológico La Guaricha, buscando ese contacto con los animales y poder jugar al aire libre. Otras veces de paseo por los Centros Comerciales, pero Luisanny con 4 años de edad, estaba tan acostumbrada al encierro, que lloraba pidiendo “Quiero ir a casa Papá”
Lleve a las chicas (familia) a la tienda de mascotas, había aves, peces, tortugas y mucha variedad de perros. Analís y Luisanny salieron en carrera a la jaula de Poodle, que tenían 6 u 8 cachorros muy inquietos y antes de retirarnos de la tienda les pregunte, cual le gustaría más y escogieron el de color champan que asemeja al vino espumoso, suave, cálido y elegante. Era la fecha de natalidad de Luisanny y su regalo de cumpleaños número cinco.
Poodle, una raza de perro de origen francés que se destaca por su inteligencia y fácil entrenamiento. Alegre, leal, activo y amoroso, un perro de familia con buen sentido de humor y ganas de divertirse.
Mi querido Max, el nuevo integrante de la familia: extraordinarias vivencias al lado de un amigo incondicional; inteligente, travieso y ocurrente. Respondió a las necesidades de cada integrante de la familia. Se inclinó más hacia Nilia (la señora de la casa) le seguía para todos lados, acompañándola en la cocina, al lavar, en el cuarto al dormir y hasta en el baño (puerta). A cada chica, respondía a los juegos de corretear, tomaba las cholas y salía en carrera como retando a que no se las quitaran. Se acercaba a mí, cuando me sentaba en la mecedora, le gustaba que le acariciara las orejas, el cuello; el pecho. Un contacto visual infinito, profundo y desconocido. Una sensación de tranquilidad y de paz. A veces yo lo miraba feo como bravo, se intimidaba y comenzaba a ladrar con mucho carácter. Entusiasta agitaba su corta cola para recibirnos al llegar de la calle, de la escuela o del trabajo.
Cada año salíamos de vacaciones a Yaracuy y más que un escape de rutina; era la necesidad de pasar tiempo con la familia. De regreso a casa no podía faltar un baño de playa, en el carro estaba asignado su espacio para nuestro cachorro Max. Hubo unas vacaciones que de regreso tenía muchas pulgas, (garrapatas). Desagradable, preocupante por la salud y porque eran demasiadas. Con amor, entrega y mucha paciencia nos dedicamos a sacar y sanar, pero nunca lo abandonamos y no lo botamos; porque detrás de cada acción hay una enseñanza, nuestros hijos están observando y de seguro van a repetir, con sus mascotas u otras experiencias negativas. Abandonar o luchar es una reflexión de vida.
Por cierto, cada visita a Yaracuy coincidía con una fiesta familiar o una presentación privada y rodeados de tantos músicos; Analís y Luisanny despertaron su interés por el canto. Hijo de gato caza ratón; tenían la edad perfecta para iniciar estudios y aprovechamos esas ganas para dedicarnos a la música: coral y canto; piano, locución y redes sociales todo un programa de formación. Nada se logra por casualidad ni suerte, es trabajo, dedicación y esfuerzo.
Volviendo al tema, en casa lo incomodo de vivir en platabanda tipo apartamento es mantener la higiene por las necesidades del cachorro, eran insignificante comparada con las enormes bondades y exquisitas experiencias de haber compartido con un alma pura. Desafortunadamente nunca le sacamos cría y gracias a Dios llego a viejo, con las dificultades de subir y bajar escaleras. Perdió un poco la vista y la audición, con algunos desequilibrios al caminar y murió a los 15 años y 3 meses. Antes de salir del país y estando aun vivo, nos despedimos de él, con la tristeza de saber con no le volveríamos a ver jamás. Luisanny tatuó la cara en el antebrazo izquierdo, como señal de gratitud y amor a su cachorro Max.
Las mascotas fomentan la empatía, aportando compañía, afecto de amor incondicional que mejoran el ánimo y disminuyen la soledad a quienes viven solos (as) o enfrentan aislamiento social, generando bienestar emocional. En 1953 el neuropsiquiatra infantil Boris Levinson destaca que cuidar de un animal podría ayudar a calmar, controlar el estrés y los estados depresivos. Libro The Dog as Co-Therapist. Los gestos físicos que implican abrazar y acariciar al animal aportan placer y promueven la paz y la calma en el sistema nervioso, minimizando la soledad, ansiedad y regulando la presión arterial. Los animales tienen circuitos y estructuras neurológicas que generan conciencia y sienten emociones; los humanos no podemos interpretarlas solamente con observarlos.
La terapia asistida con animales (TAA) como caballos, perros, gatos, cerdos y aves. Se practican individual o grupal. Vinculo humano – animal para ayudar a personas que se encuentran en condiciones específicas de salud física o mental.
El uso terapéutico (TAA) aborda los déficits cognitivos y perceptuales que logran sacar el lado más natural y emocional; el sentimiento de seguridad, de compañía, de motivación. Superando experiencias tristes y mejorando el funcionamiento físico, social y emocional. Estudios han demostrado que la terapia asistida con perros, ayuda aliviar los síntomas del estrés postraumático. Alivia el dolor, mejora los sentimientos de miedo o preocupación, aumenta la concentración, la estimulación y el humor.
Las mascotas son el primer vínculo emocional después de los padres, ayudan a desarrollar amor como expresión natural de afecto y gratitud hacia los animales que brindan compañía y alegría; mejorando el buen humor y el bienestar en general. Jugar con una mascota aumenta el ejercicio físico, la coordinación motriz, reduce el aburrimiento y sedentarismo. Los niños aprenden responsabilidad, compromiso, asumen respeto por la naturaleza y habilidades sociales. Estimulan el aprendizaje y la curiosidad por querer conocer comportamientos, necesidades de alimentación y cuidados de sus mascotas.
La falta de cuidado (condiciones precarias), el abandono en las calles y el maltrato animal es considerado un problema de salud pública, un delito penado por las leyes. Las causas pueden ser diversas que van desde problemas económico, enfermedades del animal (sarna, garrapatas) y abandono de mascota por mala conducta; destructiva y/o agresiva.
El abandono animal en psicología puede representar emociones como tristeza, ira, miedo, soledad y desesperanza; es un problema que va más allá de una simple falta de responsabilidad. En muchos casos, revela fracturas emocionales, sociales y éticas de las personas que abandona. El maltrato animal puede ser un reflejo de problemas psicológicos más profundos en el maltratador, como trastornos de personalidad antisocial o falta de educación adecuada. La crueldad, indiferencia y la falta de empatía son las principales causas de este problema.
En Sao Paulo - Brasil, entendieron bien este problema de salud pública y en respuesta colocan frente de sus casas, bebederos de agua y surtidores de alimentos (perrarina); si bien no pueden adoptarlos como mascotas, contribuyen con el bienestar de los animales de calle. Espectacular iniciativa.
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