A vaina 

Disfruto comer caraotas negras si acompaño con espagueti, queso parmesano y picante.   Si preguntan quieres pan, nunca les diré que no.  Comer caraotas negras refritas con mantequilla, huevos revueltos y arepas en el desayuno, espectacular.  Almorzar con pabellón, nuestro plato nacionalCaraotas negras, arroz, huevo frito, carne mechada, tajadas de plátano, queso rallado y arepitas fritas, si hay aguacate y picante de suero; una delicia.

La imagen a la izquierda, olla de garbanzo cocidos con jojoto, verduras y carne de cochino tipo sopa.  ¡Que me sirvan en una olla!  Sabias que nuestras abuelas, madres e incluso parejas, ¿aun remojan los granos antes de cocinarlos?   

olla de garbanzo cocidos con jojoto, verduras y carne de cochino

Siempre hay uno de la familia que no gusta comer granos. ¡De ningún tipo! Por más que intentes variar las formas de cocción, no lograras convencerlos.  

¡A vaina que no les gusta comer granos!  Vaina son los frutos de las leguminosas que traen semillas: los frijoles, lentejas, arvejas, chícharos (quinchoncho), caraotas, garbanzos y otros granos más.   Aportan beneficios que reducen la aparición de enfermedades cardíacas, por ser ricos en magnesio y potasio disminuyen los niveles de colesterol en la sangre.  Una fuente de fibra, vitaminas B y ácido fólico.  Previenen la anemia, mejoran el sistema nervioso y activan los movimientos intestinales.

El fitato, es importante en la nutrición de la planta para almacenar fosforo y metales que se utilizan durante el desarrollo de la semilla (madurez). La función es liberar minerales durante la germinación que permite el crecimiento de nuevas plantas.    Se encuentra principalmente en las capas externas de las semillas, granos, legumbres, nueces y algunas verduras. También en cereales como arroz, trigo, maíz, avena, centeno y sus semillas.

Aunque no lo creas el fitato tiene propiedades antioxidantes que pueden ayudar a neutralizar los radicales libres y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como el cáncer.

Conocido como anti nutrientes el fitato, es una sustancia orgánica que atrapan los minerales: hierro, zinc, magnesio y calcio, durante el proceso digestivo.  En otras palabras, capsula los minerales de una forma que el organismo no lo puede absorber y se pierden como desecho (sólido o líquido) por las heces.  Los humanos, aves, perros, gatos, conejos, caballos y otros animales no pueden separar, ni procesar los fitatos (el fósforo).


AL GERMINAR, REMOJAR O FERMENTAR las semillas/granos se logra liberar la fitasa, sus moléculas pueden penetrar y catalizar la desfosforilación del fitato en el interior de las células.  Estos métodos ayudan a reducir significativamente el contenido de ácido fítico o fitato

LA FITASA es una enzima que logra descomponer o liberar el fosforo, impidiendo que los minerales se unan a él y queden disponibles para ser absorbidos por el cuerpo.  La cantidad de ácido fítico o fitato que se neutraliza (puede ser superior al 60 %), dependiendo de la especie y variedad de la planta, de las condiciones de germinación y la actividad de la fitasa.   

Como activar las fitasas:   Lava los granos con agua del grifo, colócalos en un recipiente grande, cubrirlos con suficiente agua y deja reposar por lo menos 8 horas o toda la noche.   Durante esta etapa, las semillas absorben agua rápidamente y esto da como resultado el hinchamiento y ablandamiento de la cubierta de la semilla. Esta etapa se conoce como Imbibición. Inicia el proceso de crecimiento mediante la activación de enzimas.

Luego de las 8 horas o pasada toda la noche, bota el agua de remojo; debes lavar y cocinar de la misma forma como siempre lo haces.   Remojar los frijoles/granos antes de cocinarlos ha demostrado durante mucho tiempo que reduce el grado de flatulencia (gases o pedos). Disminuye el tiempo de cocción y mejorando la textura de los alimentos.

Los germinados son una forma distinta de comer granos, mas nutritiva y versátil que puede acompañar el arroz chino, sándwich de jamón y queso o un pepito de pernil.

Un superalimento cada vez más popular debido a sus increíbles beneficios para la salud. Estos pequeños vegetales en su fase inicial de crecimiento contienen una alta concentración de nutrientes y antioxidantes (vitamina C, E).   Incorporan energía a todas las células del cuerpo. Son más nutritivos que las verduras, más digeribles que las frutas y más revitalizadores que las hortalizas.  Nutrientes ricos en proteínas vegetales bajos en calorías y libres de grasa, no contienen colesterol.   Aportan vitaminas del complejo B (B6, B9, B12), ácido fólico; minerales (hierro, selenio, calcio, zinc, magnesio) y fibra.   Clorofila, sales minerales, enzimas, aminoácidos esenciales y oligoelementos.

En casa hacemos germinados de frijoles y con preferencia lentejas.  Lava bien las semillas antes de iniciar el proceso. Coloca un puñado de lentejas en un frasco o recipientes grande limpio y deja remojar (las semillas), cubrirlas con abundante agua. Tapa la boca del frasco o recipiente con un paño de tela limpio y deja reposar (12 horas o toda la noche) en un lugar fresco y oscuro, sin luz directa.  Yo utilizo el horno de la cocina, aclaro que apagado.  

Pasado las 12 horas o toda la noche, las lentejas han doblado su tamaño. Bota el agua de remojo, vuelve a lavar los granos.   En un recipiente, preferiblemente perforado por debajo, escurrimos para evitar que el exceso del agua los pueda dañar (podrir).  Ponemos un paño encima del recipiente para cubrirlos y volvemos a guardar en un lugar fresco y oscuro hasta el día siguiente.    

Pasado esas 24 horas, retiramos el paño,  puedes observar el inicio de la germinación, como una colita  salir del grano.    Desde ahora no lavar los granos (más no) solo rociar con agua para hidratarlos desde el mismo recipiente, cubrimos con el paño de tela y volvemos a guardar, en lugar fresco y oscuro.

Repetimos este último paso los siguientes 4 días y estará listo.   Puedes guardar  en la nevera y consumir crudo o cocido al vapor e incorporar en ensaladas, licuados, sándwiches y sopas.


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