Algoritmo de mercados
Vamos al trabajo o de regreso a casa, recorriendo las mismas calles. Al bañamos entramos a la ducha de la misma forma. Nos levantamos de la cama a la misma hora. Visitamos incluso los mismos sitios; restaurantes y supermercado. Compramos el mismo sabor de pizza y hasta de helado. Sencillamente somos seres de costumbres. El cerebro produce acciones casi inconscientes y emocionales. Estas acciones se repiten una y otra vez hasta formar hábitos o rutinas que ayudan a sentirnos cómodos y seguros, ahorrando mucha energía.
¿Qué es lo primero que pasa por nuestra mente al cobrar salario? Ir al supermercado para garantizar (seguridad) los alimentos. Entonces, recorremos de la misma forma cada pasillo del local e incluso nos detenemos a ver los productos que no teníamos en mente comprar.
Una respuesta que conocen muy bien los dueños de supermercado que abastecen con mayor cantidad en productos, frescuras y elevados precios. Si no lo has notado, los fines de semana, los días de pago (nomina) y posteriores al pagamento; los precios son más altos. Desde hace mucho tiempo en casa entendimos esta estrategia de mercado y realizamos nuestras compras fuera de estas fechas, aprovechando todas las ofertas una vez que baja la marea. Los supermercados como no tienen el mismo volumen de clientes brindan mayor cantidad de ofertas para atraer público y pujar en la competencia.
Ir al supermercado puede servir de escape a la rutina diaria y a las preocupaciones. Al adquirir los productos que se necesitan, aumenta la autoestima mejorando el estado de ánimo. La presencia de toda la familia a la hora de hacer compras, ayuda a socializar.
Ir al supermercado en los días de alta demanda puede traer contratiempos. Se hace difícil encontrar puestos vacíos en el estacionamiento. Si andas a pie, el servicio de taxi genera mayor tiempo en espera. La presencia de niños correr (jugar) por los pasillos es normal y con frecuencia encontraras largas colas que genera descontento a la hora de pagar las compras. Muchos clientes pierden la paciencia y se van, dejando sus carritos abandonados; repletos de productos.
Es irónico dar vueltas y vueltas para estacionar el carro. Emplear horas para recorrer el supermercado de extremo a extremo, escogiendo con esmero cada producto, para luego irse con las manos vacías y estresado. Perdiendo tiempo y paciencia que pudo haberse evitado escogiendo otro día, otro horario o simplemente observando las cajas de pago (del establecimiento) al entrar.
Por otro lado, debemos entender que cada producto que los clientes se comen (degustación) y no pagan son recargados en los precios. Seamos ejemplo de sociedad, hay mucho maltrato hacia los trabajadores, especialmente en el área de cajas, de pago. Inyectando presión y mal sabor a una jornada laboral, que merece respeto.
Casi todos los supermercados cierran sus puertas (proceso de venta) a la 10 de la noche. Es incomprensible ver clientes llegar minutos antes del cierre, para hacer grandes compras. Obligando a los trabajadores a permanecer por más tiempo (hasta la media noche) para poder hacer cierre de caja y retirarse a descansar. Esto ocasiona descontento y abandono laboral (rotación de personal constante).
Las rutinas en compras son predecibles. Cuando la familia sale en grupo; una persona lidera (lleva el mando) y aprueba lo que se puede comprar. Otra, lleva el carrito de mercado. Unos conversan y proponen algunos artículos o van sumergidos en sus celulares. Los más pequeños hacen berrinches por chucherías o juguetes. Sin dejar de mencionar los que rompen los empaques para degustar productos.
Si deseas disminuir el tiempo y transformar el estrés en una experiencia divertida y enriquecedora a la hora de ir de comprar, estas recomendaciones pueden ser de mucha ayuda.
Transforma tu grupo familia en equipo. Reúne a la familia para informar lo que quieres hacer. ¡Crea una lista de productos y sepárala por áreas! Por ejemplo: carnicería y charcutería. Productos de limpieza y perfumería. Verduras, frutas y hortalizas. No olvides los víveres. Entrega a cada integrante de la familia un área y deben acordar reunirse en caja. De esta manera participa la familiar en equipo con responsabilidad e inclusión.
Otra idea que hacemos en casa; al entrar al establecimiento un integrante de la familia va directo a caja y se forma en la fila o cola con un carrito vacío. El resto de la familia va cumpliendo su lista (según el área) y llenando el carrito de compras, ganando mucho tiempo a la hora de pagar.
Cambiando de idea. Todos los productos desde la materia prima y su proceso de fabricación (elaboración), almacenamiento, distribución, traslados a mayoristas, minoristas, etc. Están expuestos a contaminantes ambientales, polvo, gases de camiones, entre otros. Debemos detenernos a pensar, cuantas manos lo han tocado o posiblemente pisado por animales: cucarachas (baratas), ratas, gatos. Ahora bien, llegamos al supermercado y lo primero que hacemos es abrir un producto y comer. Algunos se defienden en decir que así se crea anticuerpos. Es tu decisión y se respeta, pero seguro cambiaras de pensar cuando leas esta la siguiente historia.
Aborda el taxi y en el trayecto comenzó a llorar. Por empatía, por querer ayudar le pregunte que le pasaba. Su hija de 13 años había enfermado. Finalizando la tarde fue a la bodega a comprar una malta (refresco de lata) y se la tomo.
Comenzaron los dolores de barriga y decaimiento, pero nadie sabía el porqué, llegaron a pensar que fue indigestión. Cayo la noche y se fueron a dormir. Al día siguiente malestar general, fiebre y dolores musculares. La llevan a un ambulatorio y la trasladan al hospital para hacerle los exámenes.
Causada por contacto con orine de ratas. LEPTOSPIROSIS O ENFERMEDAD DE WEIL, le comprometió sus riñones y el hígado. Los antibióticos no le hacían efecto, se complicó y murió luego de luchar por varios días.
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