Bajos niveles de plaquetas
Púrpura representa equilibrio entre la pasión (emociones intensas) y la calma (razón) que permite manejar el estrés y la ansiedad de manera efectiva; a expresarse de manera creativa y mejorar las relaciones interpersonales. En lo espiritual, a enfrentar la adversidad y el éxito con mejor perspectiva. En lo negativo se asocia a fatalidad, predestinación y tristeza.
Este espectacular color está asociado en la salud a un desequilibrio en el organismo. Una condición que se caracteriza por la presencia de manchas moradas, una lesión hemorrágica debajo de la piel o en las membranas mucosas como resultado de pequeños vasos sanguíneos que se rompen. La púrpura es una enfermedad que afecta principalmente a niños entre 2 y 4 años (Púrpura Aguda) y mujeres adultas entre los 20 y 30 años (Púrpura Crónica).
Causada por infecciones virales, traumatismos, medicamentos o enfermedades autoinmunes. Los anticuerpos atacan y destruyen las células sanguíneas. Es la fuga anormal de glóbulos rojos de los vasos sanguíneos que se acumulan en el tejido circundante. Un trastorno autoinmune que presenta bajos niveles de plaquetas que van, desde casos leves con hematomas menores hasta cuadros graves acompañados de sangrado abundante.
Síntomas similares en la antigüedad sin descripción clínica, se encontraron en los escritos de Hipócrates y Galeno. Médicos árabes en la Edad Media, dieron pasos importantes en la comprensión de las enfermedades del sistema circulatorio. En el siglo XIX, se utilizó el término “Púrpura” a diversos tipos de reacciones vasculares y de la coagulación sanguínea. En la década de 1900, se conocieron causas y formas, incluidas las adquiridas.
Programamos salir de vacaciones para visitar a la familia en el Centro Occidente del país a 700 kilómetros de casa. Mi hermana Ludwig (doctora) observó unos morados en la piel de mi hija menor y dijo: “Realicen los exámenes de laboratorios necesitamos saber en cuanto cayeron las plaquetas”
Nací en San Felipe y NILIA COLMENAREZ (madre de mis hijas) en una zona alta montañosa de Nirgua; ambos en el estado Yaracuy. Cuando salíamos de vacaciones nos dividíamos entre las familias para poder disfrutar y aprovechar al máximo el corto tiempo.
Fue en un compartir (finca en Nirgua), donde Luisanny nuestra hija de 3 años, jugando con niños de su edad se cae; al levantarla observaron la formación de dos hematomas en las piernas, al día siguiente tenía otros más en los brazos y espalda. Organizando el viaje de retorno (vacaciones) mi hermana Ludwig recomendó que al llegar a Maturín la llevamos al pediatra.
Nos narra NILIA: “Así fue, enseguida la llevé al pediatra y mando a realizar varios exámenes, entre ellos el conteo de plaquetas, los valores normales en plaquetas son: de 150 mil a 500 mil. El resultado de laboratorio fue aterrador, mi hija tenía 37 mil plaquetas. La doctora recomendó que debía ser atendida urgentemente por médicos hematólogos y nombró dos (02) especialistas: la Dra. Trinidad y el Dr. José Luis Alfaro, este segundo no sabíamos dónde trabajaba y la llevamos con la Dra. Trinidad en el Centro Médico, una clínica en Maturín. La doctora mando a realizar una serie de exámenes, seguida de un aspirado de médula, un examen bastante doloroso para una niña de 3 años”.
“Decidimos buscar una segunda opinión y preguntando recorrimos todas las clínicas. Gracias a Dios dimos con la clínica La Pirámide en la avenida Luis del Valle García. En la cita le mostré los resultados de laboratorios y el Dr. Alfaro se sorprendió porque las plaquetas estaban muy bajas, además nos comentó que el aspirado de médula era lo último que se hacía en esos casos y se recurría, si el paciente no mejoraba con los tratamientos. Palabras de consuelo que nos llenaron de confianza, sin duda mostro interés incondicional y extendió su mano amiga. Así comenzó todo un proceso en la recuperación de nuestra pequeña Luisanny”.
Más que médico; un verdadero humano. El Dr. Alfaro consciente de que la enfermedad es de recuperación lenta nos envió al hospital Manuel Núñez Tovar. Por lo costoso del tratamiento, considerando además que el hospital cuenta con los equipos y laboratorios necesarios y porque el Doctor Alfaro trabajaba allí. ¡Qué bendición!
Mas importante que iniciar cualquier tratamiento, fue la orientación familiar. Al ser desconocidas las causas, necesitábamos descartar todas las posibilidades, eliminando de su entorno (la casa) los posibles productos químicos. Los productos de limpieza, especialmente limpia cocina/hornos, limpia sanitarias (poceta), destapa tubería (diablo rojo). Pintura de cabello, entre otros. Los venenos para cucarachas, ratones, hormigas o bachacos. Rociadores mata Zancudos. Todos contienen amoniaco (veneno). El doctor hiso énfasis en eliminar el uso del cloro.
Los niños a esa edad, tienen poca defensa ante estos productos y alimentos nocivos que pueden desencadenar desequilibrio en su cuerpo. Recomendó que, al cocinar, no utilizar condimentos como el cubito o colorantes, nada de enlatados ni procesados. Pepitos, doritos, refrescos (gaseosas), chocolates. Una dieta absoluta que todos en casa compartimos. Las instrucciones del Doctor Alfaro las cumplimos en su totalidad.
Inocentes, ignorantes, usamos productos como venenos para mantener alejadas las cucarachas, ratones y los productos de limpieza en el aseo de la panadería. Compartir el mismo lugar casa/trabajo, era exponerse 24 horas a estos químicos, además para ese tiempo en las reparaciones del local (construcción) usamos impermeabilización de paredes y techos. Pintamos con cromato de zinc un anticorrosivo más fuerte en la herrería, que pudo haber causado efecto aun cuando nos hospedamos en hotel por una semana, para alejarnos del fuerte olor.
Tal vez la visita a la finca la expuso a fertilizantes e insecticidas. El amoniaco por pupu de ganado, compost, en fin, no necesitábamos culpables solo alejarla de todo a la vez.
Quien dijo que la vida era fácil. De donde salió la frase: “Fueron felices hasta el final de la vida”. Nunca, jamás nos preparamos para vivir en condiciones extremas.
Te puede interesar:
