Madurez emocional
Demostrar simpatía y agradar, tener cordialidad, escuchar con respeto, ponerse en el lugar del otro con sensibilidad, disposición y tolerancia, eso es ser persona grata. Cultiva amistades, acepta a los demás como son; se integra con facilidad en un entorno sin poner resistencia. Ofrece mano amiga y está siempre dispuesto(a) a construir relaciones saludables, creando condiciones de progreso, de crecimiento mutuo, de armonía y de paz.
Que agradable se siente ser bien atendido y sin duda nadie está obligado en hacerlo. El buen trato es espontáneo y amerita ser reciproco; está condicionado en dar para recibir. Importante reconocer y necesario valorar con gratitud las muestras de amabilidad y del buen trato. Identificar, comprender las características y comportamiento ayuda a manejar relaciones y protege nuestro bienestar emocional.
Un personaje odioso es déspota, grosero con todo el mundo e intimida a los débiles provocando sentimientos de rabia, rechazo o desagrado. La psicología señala sus patrones de comportamiento por la falta de empatía, necesidad de control y actitud crítica hacia los demás. Manipula, no asume responsabilidad ante sus errores, muestra celos y envidia del éxito ajeno y disfruta hacer comentarios inapropiados, rumores o chismes. Presume actitud de superioridad, quiere ser el centro de atención y es poco o nada agradecido.
La persona sumisa tiene una actitud pasiva y obediente frente a los demás. Se somete por voluntad propia, carece de confianza en sí misma y tiene dificultad para tomar decisiones. Altamente empática por su especial sensibilidad emocional. Evita el conflicto, presenta sentimiento de vacío e insatisfacción (baja autoestima). Miedo al rechazo y dificultad para expresar sus necesidades y deseos.
Los individuos amargados suelen mostrar actitudes negativas, resentimiento y falta de empatía. Ejercen criticas constantes de desagrado y quejas. Cerrados, desconfiados, enojados, irritados y predispuestos. Agresivos o violentos; se hacen las víctimas culpando siempre a los demás.
La psicóloga Laura Moratalla Mentalidad ganadora o perdedora , define el pensamiento ganador como una actitud de enfrentar los problemas como retos, confiar en uno mismo, no temer al fracaso, buscar soluciones, probar de una y otra manera (constancia); aprender de los errores y mantener una alta motivación con deseos de superación. La persona ganadora no desiste, no declina, no abandona ante los contratiempos y aprende de ellos.
La profecía autocumplida señala: si no creemos, no podemos. ¡Relación pensamiento y acción! Al creer que no podemos, nuestra forma de actuar irá en esa línea y no utilizaremos todos los recursos necesarios, esfuerzo, amplitud mental, apoyo externo. Aceptando por adelantado el fracaso. “Sabía que no iba a funcionar”
Una persona perdedora. No se compromete y abandona con facilidad. Miedo a la incertidumbre y baja tolerancia a la frustración. Son envidiosos, desmotivados sin deseo de superación. Baja autoestima y pobre autoconcepto. Pesimistas, manipuladores, inseguros, frustrados. Se autocastigan y al no poder alcanzar resultados, se deprimen. “Es que yo soy así”
Relación pensamiento y acción. De que sirve tener pensamiento ganador y dejarlo para otro día, posponer y retrasar (La procrastinación). Esperar el momento perfecto para tomar acción es erróneo difícilmente se presenta. Es preferible dar un paso adelante y arrancar.
Afrontar las situaciones de fracaso, es lo que te va a permitir sufrir menos y aprender más. Aceptar la vida con todas sus experiencias (buenas y malas) y seguir adelante. Buscar recursos, distracción, plan B, para gestionar las emociones.
La persona orgullosa tiene elevada autoestima y autovaloración, una facilidad de alcanzar metas que le da actitud de superioridad. Una confianza que impulsa su crecimiento personal y profesional. No muestra empatía, solo busca satisfacer su propio ego. Perfeccionista con falta de humildad, resistencia al cambio e intolerancia a la crítica; le cuesta reconocer errores y aceptar que no siempre tienen la razón. Compite constantemente con otros y necesitas ser el mejor. Actitud defensiva, dificultad para pedir ayuda y miedo al fracaso; prefiere aparentar, tener éxito.
La persona adulta infantil carecer de madurez emocional que se espera del adulto. Es más creativo y aventurero. Constantemente busca nuevas experiencias y toma riesgos con mayor energía y vitalidad. Se caracteriza por tomar decisiones sin pensar, hablar sin tener en cuenta cómo afectará a los demás. Miente para ocultar sus malos actos y enfrentar las consecuencias. Son impulsivos, no controlan el enfado, tristeza o soberbia, insultan al discutir en lugar de enfrentar argumentos. Un día dicen una cosa y al siguiente hacen lo contrario, abandonan sus objetivos con el más mínimo contratiempo.
No es lo que haces, es quién eres: tus valores, ética, pasiones, creencias; desempeño, comportamiento, habilidades y resultados.
No existe una maduración emocional perfecta. Tratar con una persona en un momento determinado no lo define (primera impresión). Está condicionado al entorno y conductas eventuales. Por ejemplo; aprendiendo a manejar (conducir vehículo) o ser nuevo en un trabajo, asume una conducta sumisa mientras aprende. Salir de paseo familiar y en el parque juega como niño, no lo hace adulto infantil. Se nota molesto o enojado, pudo ser un contratiempo en la calle o trabajo, no representa que sea amargado.
Para tildar e identificar comportamientos, se necesita tiempo y vivir diferentes escenarios. Como actúa bajo presión ante grupos sociales. Como actúa en el trabajo; como trata a los amigos y familiares especialmente padres y hermanos. Como responder ante el éxito y el fracaso. Si es constante, respetuoso, empático, cordial.
Estamos tan enfocados en conocer a otras personas (para crear juicios), que nos olvidamos de nosotros. ¿Qué somos? ¿Como lo hacemos? Tenemos mucho que trabajar en nuestra personalidad, es un aprendizaje constante, un largo camino hacia la madurez emocional.
Te puede interesar:
