Subir las plaquetas 

Desde la preparación de alimentos, productos de limpieza del hogar.   Alejar (sacar de casa) materiales de construcción y químicos incluyendo productos de belleza y de aseo personal. Nada de contacto con animales.  Los cuidados, tratamientos, seguimiento médico, exámenes de laboratorio y el apoyo familiar. Dos (02) años de lucha, su punto más crítico y desenlace están en esta historia.

El purpura o trombocitopenia puede presentar cansancio y sensación de fatiga excesiva, física y mental.  Dormir mucho es común en pacientes con esta enfermedad.  Con el sueño el cuerpo busca recuperarse y fortalecer el sistema inmunológico, combatiendo la enfermedad de manera efectiva.

niña dormida sobre la cama

Los pacientes requieren de un cuidado especial.  Protegerlos de caídas o golpes que causen hematomas y evitar cortadura (perder sangre).    La cuidamos del más mínimo rasguño, no tenía defensa y evitamos incluso recibir visitas para no exponerla a gripes ni complicaciones.  

La alimentación jugó un papel importante durante el tratamiento y su recuperación.  Eliminamos el uso del microondas.  Cambiamos la forma de sazonar los alimentos, usando solamente comino y sal, aliños frescos, cilantro de monte (criollo) con mucho pimentón y gel de pata de pollo. Cocinar al vapor, sin frituras ni grasas. Caldo de sardinas. Jugos de guayaba, flor de Jamaica con tomate de árbol.  Tamarindo Chino, uvas con leche condensada, agua de coco y gelatina.  Alimentos ricos en vitamina C, vitamina E, zinc y selenio.

Manteníamos la misma marca de detergente, con menor olor sin cloro para lavar la ropa. Jabón de baño con glicerina. La limpieza de la casa con vinagre. Solamente productos de belleza naturales incluyendo la pintura de cabello, no usábamos colonia ni aerosoles.  

Tampoco teníamos mascotas, fueron suspendidos trabajos de construcción y pintura en casa, nada durante todo el proceso.  Nos preocupaba el hecho de que vecinos quemaban basura, por los olores de plástico y cauchos derretidos; otros vecinos trabajaban mecánica y había olores a grasa y gasolina, pero teníamos a Luisanny en cuarto cerrado, con aire acondicionado.

En el tratamiento le aplicaron esteroides, reforzados con vitaminas.  Las recomendaciones en casa se estaban cumpliendo a cabalidad, pero seguían apareciendo los morados.  Cuando los valores bajaban drásticamente le suministraban PREDNISONAque tiene efectos secundarios como la aparición de vello facial, pero ayudaban a subir las plaquetas.

Ni los cuidados ni el tratamiento; nada lograba estabilizarla.  El tiempo pasaba y peor aún con tendencia a bajar los niveles de plaquetas.  El doctor solicito autorización para un tratamiento agresivo y arriesgado que dependía de ella; su cuerpo podía aceptar o rechazar el tratamiento, agravando de consideración la enfermedad.

Trabajaba día y noche en el taxi, para pagar las deudas que dejo la panadería y sostener la familia.   Luchando internamente por controlar las emociones y la crisis de tensión.  Imposible no sufrir la angustia, el dolor; el temor.   En oración con Dios le dije:  Señor solo tienes el poder.  Ella está comenzando la vida.  Por favor, permítele la oportunidad de recuperarse, crecer sana, inteligente; bella.  Dedicare mi vida a mis hijas.  Lo prometo.

Fue enviada al área de quimioterapia del Hospital Universitario Manuel Núñez Tovar.  El tratamiento inmunoglobulina lo administraron por medio de una vía a través de la vena que duraba aproximadamente una hora.  Nilia nos cuenta los detalles: “Mientras esperábamos en este proceso yo le contaba cuentos, le llevaba un DVD portátil para entretenerla viendo comiquitas o simplemente se quedaba dormida.  Mientras pasaba el medicamento yo la observaba en silencio pidiéndole a Dios que la sanara; al terminar el tratamiento la enviaban devuelta a casa, esto lo repetimos por cinco (05) días seguidos.  Solo tenía tres (03) años de edad”

Cada 15 días y por algunos meses le aplicaron inmunoglobulina, realizando conteos para asegurar y estabilizar sus plaquetas.   Este producto lo traían gratuitamente desde Caracas en un convenio entre el hospital y la empresa biotech (fabricante). 

¡Ese día llego y no tuvo necesidad de colocarle más tratamiento!   Sus valores se mantenían en un rango aceptable, solo le hacían pruebas de conteo un pinchazo en el dedito que el doctor observaba directamente al microscopio.  No se recurría a los exámenes de laboratorios para evitar extraer mucha sangre y perder plaquetas.

Una vez al mes la llevaba al hospital para hacerle conteo de plaquetas y cuando lloraba porque le puyaban su dedito (toma de muestra) el doctor le preguntaba. ¿Quién te hizo llorar? y ella señalaba a la enfermera.   El Dr. Alfaro regañaba a la enfermera que fingía llorar; una forma de juego para disminuir el estrés y distraerla; eso era siempre. ¡Que belleza de doctor!

Dos (02) años de chequeos mensuales y Luisanny estaba mejor.  El doctor hiso un reclamo, como poniendo en duda nuestra responsabilidad y pregunto: ¿Ustedes han hecho exámenes de plaquetas para verificar sus niveles?  Nunca, respondo Nilia asustada.  Entonces los felicito porque la mayoría de los padres lo hacen y al sacarle la muestra (sangre), le extraen también plaquetas.  Luisanny está sana, libre del purpura y la doy de alta.  De seguro volvió a nacer, sencillamente un milagro y un propósito de vida le aguarda. 

Debe crear anticuerpos, y recomendó contacto con animales.  Compramos periquitos australianos y tiempo después para celebrar sus 5 años como regalo un especial cachorrito poodle

Atentos en su desarrollo por la pérdida de sangre (menstruación) y más adelante cuando quede embarazada, fueron las recomendaciones a tener en cuenta.  

En el embarazo, se producen cambios hormonales significativos que pueden llevar a una disminución en el recuento de plaquetas. Esto se llama trombocitopenia gestacional. Es una situación benigna, pero puede hacer que las embarazadas sean más propensas a desarrollar moretones.

En todo este proceso nos aferramos a Dios sobre todas las cosas.  Gracias al Doctor Alfaro, un ángel que se cruzó en nuestro camino.

El apoyo familiar también estuvo presente.  Analís nuestra hija mayor, tenía aproximadamente 8 años y cuando estaba en el hospital con Luisanny, ella estaba en la escuela.   En ningún momento la abandonamos.  Recuerdo como si fuera ayer que se quedaba cuidando a su hermana mientras dormía.  Qué lástima que después de grandes, estén tan divididas.

Esta información puede ser de ayuda a quienes estén pasando por esta difícil situación.    Ah, nuestro perrito murió y nos acompañó por más de 15 inolvidables años.   


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