Aferrándose a la vida

La conocí en una fiesta de la cual no estuve invitado.  ¿Quién nos presentó? No sé, pero conversamos poco y lo único que encontramos en común fue, estudiar la misma carrera en la misma universidad.  Ambos muy jóvenes en tiempos de Antaños donde la cortesía y el respeto se consideraba buenos principios y/o educación.   No bailamos, fue un encuentro breve que el libro de la vida; aguardó sus líneas para una historia de alegrías y dolor.  

Soy del romántico que regalar flores, me inspira mi musa y me atrevo escribir frases sobre una servilleta de papel.  Escucho boleros con la intensidad de vivir sus letras.  Observo el atardecer esperando sea mi cómplice y me desconecto del mundo al escuchar el viento con las olas del mar. 

Aborrezco la simplicidad, ese contrato de ofrecer por algo a cambio.  En un abrazo regalo cariño y paz.  Del beso, espero encienda el instinto animal y transmita energías que conecten las almas. Asi comparto con quien lo merezca y no por egoísmo, más bien por reciprocidad.

imagen de IA muestra una mano colgada sobre linea de frecuencia caridiaca

Trabajaba de día y por las noches recibía clases presenciales en la universidad.  Los celulares en esos tiempos no existían; había que ser creativo para acercarse a alguien o esperar por encuentros casuales.  Una que otras veces coincidimos por los pasillos de la facultad y entre saludos me comentó su dificultad con dos materias.   Con algunos semestres más adelantados me ofrecí en ayudar entregando guías, apuntes y exámenes.  

El trabajo y la universidad ocupaban mi agenda, alcanzaba repasar de madrugada para responder a investigación y evaluaciones.   Los finales de cada semestre eran una total pesadilla, no alcanzaba dormir, pero igual abrí un espacio para atender aquella joven mujer.

Así, esos encuentros de estudios, en espacios nocturnos y a solas, dieron pie a seducción, coqueteo y sexo.   Por inmadurez y falsos controles de tiempo en menstruación quedamos embarazados y aunque hubo muchos consejos, nadie nos obligó a casarnos. 

Con un salario que a duras penas podía alcanzar cubrir el alquiler de un anexo, los pasajes y comida; enfrentamos las críticas de su familia y los retos por mantenernos a pie.   No podíamos esconder la emoción y el miedo de ser padres.

Tampoco era secreto que ella, una paciente por diabetes enfrentaba un embarazo de alto riesgo.  Su medico de toda la vida estuvo al frente cuidando los avances, controlando cada mes y con la bendición del cielo llegamos a los siete meses de gestación.  En consulta prenatal, el eco mostraba los latidos del corazón y no faltaban charla para hacer cumplir las recomendaciones. 

Una subida de azúcar con infección en la orina, la descompensaron.  Como película en cámara rápida todo colapso.  Entraba al país los laboratorios portátiles para glicemia, pero eran una ofensa para el gremio médico, que se negaron usar.  Esperando por las prolongadas e inútiles examen de laboratorio y digo inútiles porque los resultados llegaban 4 horas después, cuando los picos de azúcar o caídas agravaban la situación. 

Inyectaron insulina que desplomaron los niveles en su intento por estabilizarla.  Perdió la respiración y hubo que entubarla; de la noche a la mañana estaba en terapia intensiva, luchando entre su vida y la muerte.   Que importa cuánto tiempo duro ahí, solo sé que cuando regreso, vino a vivir con la determinación de enfrentar la injusticia y aceptar incluso la partida de su bebé, porque nada nos pertenece.

El apoyo familiar es crucial y desafortunadamente cuando más se necesita; las diferencias y el tonto orgullo hacen dividirnos.  Es incluso entendible pues no todos dominan presión y angustia de la misma manera.

La recuperación fue extremadamente lenta y es admirable el coraje y la resignación con la que enfrentó su duelo; aferrándose a los deseos por vivir, con la esperanza de tener un mañana. 

Cuando sientas que tu mundo se derrumba, detente a pensar. ¿Tiene solución?  ¿Está en tus manos corregirlo, repararlo?  Encuentra un motivo que te permita continuar aferrándote a la vida.    Historia de la vida real.   


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